En la sala VIP del ‘private equity’, el inversor conservador puede ganar hasta un 12% de rentabilidad

En la sala VIP del ‘private equity’, el inversor conservador puede ganar hasta un 12% de rentabilidad

Los productos de gestión alternativa, en todas sus variantes, están llegando al inversor español. El entorno de bajos tipos de interés y la falta de expectativas de que vayan a subir en los próximos años ha hecho que las firmas de inversión tradicionales se hayan adentrado en un terreno que hasta ahora estaba reservado para los inversores institucionales y las grandes fortunas, con una entrada mínima que solía rondar los cinco millones de euros. Pero ahora, a partir de una cantidad mucho menor, unos 100.000 euros, estos fondos se han vuelto más asequibles para un inversor de un patrimonio medio elevado, teniendo la sensación de haber entrado en la sala VIP de un aeropuerto o en un restaurante de lujo.

Hace tiempo que la gestión alternativa ha ido ganando peso en las carteras de los inversores profesionales al calor de la búsqueda de una diversificación de las fuentes de rentabilidad, en un entorno de mercado en el que los activos tradicionales de renta fija tienen más complicado ofrecer rendimiento sin sufrir volatilidad, mientras que la expectativa de rentabilidad de la renta variable se ha ido reduciendo para los próximos años, excepto en Asia, especialmente China.

Este fenómeno no es exclusivo de España. El auge de la gestión alternativa ha llevado el volumen global de activos bajo gestión de los fondos de capital privado a alcanzar un nivel histórico el año pasado por encima de los 4 billones de dólares, según datos de la consultora Preqin, que proyecta un crecimiento de un billón anual hasta 2023. Y para dentro de cinco años solamente los fondos de capital riesgo pasarían a acaparar el 53% de la inversión en activos alternativos, once puntos porcentuales más de lo que ahora acapara.

Para entender el potencial de crecimiento del ‘private equity’ basta con comparar los volúmenes que manejan las OPV y el dinero captado por los fondos privados. Este año, a pesar de la pandemia, se ha producido la salida a bolsa de 872 compañías -de las que 544 han tenido lugar en la región de Asia-Pacífico- hasta septiembre, que lograron atraer 141.000 millones de euros, según un informe de EY. Pero en los últimos cinco años, sólo entre los 25 mayores fondos de capital privado captaron 670.632 millones de euros.

De esta forma, se ha juntado una capacidad ingente de las gestoras de activos alternativos por invertir con la falta de perspectivas de rendimiento en los activos tradicionales, lo que ha llevado a las firmas de banca privada y firmas de inversión a lanzar productos exclusivos para sus clientes, bien mediante alianzas con gestoras especializadas, bien creando sus propias gestoras de capital riesgo.

Lo primero que debe tener claro un inversor que esté pensando en introducir la gestión alternativa en su cartera es la iliquidez de estos productos, ya que no podrá tocar su dinero en un período de diez años normalmente. A cambio, la rentabilidad suele oscilar entre el 10% y el 12%. Se asemeja mucho al sistema de rentas de la inversión inmobiliaria, pero teniendo en cuenta que los fondos de capital riesgo tienen fecha de vencimiento y no se obtiene la rentabilidad hasta pasado un tiempo.

Hay que tener en cuenta que no hay ventanas de salida, aunque se pueden realizar ventas de las participaciones en los fondos a otros potenciales inversores. Lo habitual es que durante los primeros tres o cuatro años se realicen las aportaciones del capital comprometido y que a partir del quinto año se comiencen a recibir las plusvalías de las inversiones realizadas por los fondos. Las comisiones de gestión dependen del dinero invertido, pero en las clases para un patrimonio de 100.000 euros suelen ser entre el 1,50% al 1,80% y se puede aplicar una comisión de éxito sobre el retorno obtenido.

Fuente: El economista